martes, 28 de abril de 2026

5º ANIVERSARIO DECADENCIA CORPORAL CON SILVER SURFING MACHINE, JULIEN ELSIE O BELA LUGOSI: RETAZOS DE UNDERGROUND

 

No debe resultar nada sencillo alcanzar la cifra de un lustro con un sello completamente independiente hoy en día. En una época donde un algoritmo te dice lo que tienes que escuchar, todavía existen iniciativas encomiables, como la de la discográfica Decadencia Corporal que puso en marcha el bilbaíno Iñaki Gallardo hace ya cinco años, un proyecto que nació con timidez, pero que en la actualidad atesora una considerable cantidad de referencias que si no fuera por este acto de valentía cultural, seguramente no hubieran salido en otro sitio.

 

Silver Surfing Machine

La media década del sello era un hito que debería celebrarse, además en la jornada verdaderamente propicia para ello, el llamado Record Store Day, que ya contó con saraos previos en la capital vizcaína. El elegante Crazy Horse, situado en una privilegiada posición frente al Guggenheim, fue el marco en el que se reunió una considerable cantidad de fieles, con pico de asistencia durante Silver Surfing Machine, aunque después tampoco bajó la afluencia de manera significativa.

Cannibal Haze
 

Abrió la velada Cannibal Haze, proyecto en solitario de Txago (exvocalista de Low Life Empire y colaborador de Cancer Moon), que tuvo que comparecer con pata chula y silla de ruedas debido a una lesión. Dedicó una pieza a aquellos que no pudieron venir, no por motivos físicos, sino porque “están dentro de nosotros”, y debido al formato escogido de actuaciones cortas de veinte minutos, su participación en modo intimista fue casi un visto y no visto donde compartió con los presentes algunas anécdotas sobre las composiciones. Un agradable entremés.

TXN Band

TXN Band cambió de rollo por completo por su aire a lo Depeche Mode y efluvios industriales. Mencionar que detrás de este dúo se esconden componentes vinculados a Zarama o Nice Family Trip, entre otras bandas, aparte de una cuidada producción a cargo de Carlos Creator. Y desde luego prometían bastante llenapistas como “Zain” o “Gerra hemen haste da”, con su sonido potente, pero no excesivamente nostálgico. Deseando volver a coincidir con ellos. Grupazo.

Silver Surfing Machine
 

Que los psicodélicos Silver Surfing Machine ya se habían labrado un nombre por estos lares lo comprobamos en el notable incremento de personal que se produjo durante su actuación. Hubo algunos incluso que habían acudido a verles a ellos en exclusiva, pues se marcharon cuando terminaron. Por si no resultara evocador el tripi cósmico que proponían con su lisergia heredera tanto de Hawkwind como del krautrock, habían incorporado un theremin a su sonido, es decir, uno de esos marcianos artilugios que soltaba ruiditos cuando se acercaba la mano.

“Hay un lugar cerca de aquí” insufló gasolina para un viaje que se tornó demasiado corto, casi ni hubo tiempo para meterse en harina, pero más por las características inherentes de su estilo que por su extraordinaria competencia en directo. Tanta gente no podía estar equivocada, como se suele decir, la incorporación del theremin añadió todavía más atractivo a su propuesta, si es que no la tenían ya canciones hipnóticas del estilo de  “Quien sabe”, con cierto eco lejano a los ochenta. Con semejantes mimbres, deberían ir hacia arriba en un mundo justo.

Julien Elsie

En la mayoría de los casos, los veinte minutos de cada concierto se nos tornaron insuficientes para desarrollar algo en condiciones, pero con el cantautor extremeño Julien Elsie sucedió lo contrario, pues fue el único que casi alcanzó una hora. A pesar del gancho de “Same People”, pieza que abría su interesante álbum ‘Extremely Poor Light This Afternoon on the Angas River’, su folk fantasmagórico tal vez se hizo un plato demasiado pesado para degustar cerca de la medianoche.

En nuestra opinión, con media hora habría bastado para que el otrora líder de The Animal Crackers desplegara su talento, aunque no todos los días uno contemplaba artistas lo mismo contagiados por Nick Cave & The Bad Seeds que por Lou Reed o la faceta más oscura de Bob Dylan, entre otras referencias. Fue una curiosidad de ver en directo, eso fijo.

Bela Lugosi

Y para cerrar la noche, la resurrección tras más de tres décadas de Bela Lugosi, representantes locales de aquella ola de siniestrismo que cristalizó en la península con Parálisis Permanente o los primeros Gabinete Caligari. No demasiados ejemplos de after punk podían rastrearse en la zona norte, salvo Como Huele! y algún otro combo para freaks irredentos, por lo que contemplar a estos miembros de Los Raros/Los Extraños y Skalope era una auténtica oportunidad para melómanos.

Si no fuera porque el cansancio ya iba abriéndose paso, a estos sí que hubiéramos añadido más minutos, pues sus canciones poseían el aroma de “Quiero ser santa”. Era casi como entrar en una casa abandonada con muebles de otra época y ambiente opresivo del que incita a marcharse, pero a la vez obliga a quedarse. Tras “Pasión” y “El sueño” pusieron fin a esta reanimación momentánea sobre los escenarios y con cierta sorna prometieron volver en “35 años”. Esperemos que no sea tanto.

Diferentes retazos de underground fue lo que vivimos en esa noche que al final se saldó con un sorprendente éxito de convocatoria, con el recinto a reventar en determinados instantes. ¿Quién dijo que las propuestas sinceras nunca obtienen recompensa en esta sociedad tan superficial? Ir a contracorriente siempre será más elevado que asemejarse a la borregada habitual.

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