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martes, 22 de septiembre de 2020

LUKIEK Y MARBAN REANUDAN LOS CONCIERTOS EN LA SALA SANTANA 27

 

La llamada nueva normalidad sigue dominando nuestro destino, pero poco a poco vamos recuperando recintos en los que antes era habitual ver conciertos casi cada semana. Uno de ellos era la Sala Santana 27 de Bolueta, que desde que se iniciara la pandemia a mediados de marzo parece como si se hubiera volatilizado del mapa. Por suerte, la siempre valiente promotora Hey Hey My My ha tomado la iniciativa en estos tiempos inciertos y ha programado ya varias citas interesantes.

La primera será el próximo viernes 25 de la mano de Lukiek, grupo paralelo de Josu Ximun de Belako que seguirá repasando su interesante debut. Les acompañarán los getxotarras Marban con un repertorio centrado en clásicos de Arctic Monkeys, una de sus principales influencias. 

 

Y el sábado 26 hay organizada también una buena timba con Los Brazos, The Allnighters y The Cherry Boppers para saciar la sed de directo de los aficionados más exigentes. Que no se diga que la gente no comienza a moverse en el sector del ocio, por muchas trabas institucionales y campañas difamatorias que se monten al respecto.

Sobra decir que en dichos eventos se seguirán las actuales medidas sanitarias para frenar la propagación del Covid-19, como el uso obligatorio de mascarillas y la posibilidad de disfrutar de los conciertos en grupos de hasta cinco personas. En este sentido, desde la organización piden la colaboración de los asistentes, a los que se tomará la temperatura nada más entrar al recinto, aparte del correspondiente lavado de manos. Una vez en el interior, será posible hacer uso del servicio de hostelería desde la mesa asignada.

 El viernes las puertas se abrirán a las 21.00 y el show comenzará a las 21.30, mientras que el sábado se podrá acceder a las 19.30 antes de que los conciertos arranquen a las 20.00.

 

Para reservar mesa:

 

https://entradas.codetickets.com/…/l…/11319/santana27/online

https://entradas.codetickets.com/…/l…/11327/santana27/online

 

 

martes, 14 de enero de 2020

TOY DOLLS ATERRIZAN EN LA PENÍNSULA CON LAS ENTRADAS CASI AGOTADAS


A pocos días de que se inicie el periplo peninsular de Toy Dolls parece que la expectación por ver a la banda capitaneada por Olga anda en su punto máximo, pues al sold out anunciado en Barcelona se ha sumado también Madrid. Por lo tanto, cualquier rezagado que todavía se lo esté pensando mejor que no se duerma en los laureles porque únicamente quedan “un puñado de entradas” para Bilbao, según ha anunciado el propio grupo por redes sociales.

Un interés que se encuentra más que justificado, ya que aparte de que en los últimos tiempos tampoco se han prodigado demasiado por estos lares, en la presente gira celebran su cuarenta aniversario. Una longeva carrera que incluye más de una decena de álbumes de estudio a los que hay que sumar el reciente ‘Episode XIII’. Han conseguido la cuadratura del círculo, esto es, seguir aportando su granito de arena al panorama musical sin renunciar a todos esos pegadizos singles que jalonan su carrera.

Estarán acompañados además por los catalanes Crim, banda en plena expansión que sigue pateándose la geografía nacional con su disco ‘Pare Nostre Que Esteu a l’Infern’ y que se confiesan inspirados por las melodías de Social Distortion o Cock Sparrer, entre otros.

Recordamos las fechas de la gira:

  • Jueves 16 de enero 2020 | MADRID, Sala BUT
  • Viernes 17 de enero 2020 | BILBAO, Sala Santana 27
  • Sábado 18 de enero 2020 | BARCELONA, Sala1 Razzmatazz


miércoles, 12 de junio de 2019

ZOÉ: EL SONIDO DEL ESPACIO


Sala Santana 27, Bilbao

Todos hemos pasado una época de esas en la que te da por escuchar un grupo o una canción en bucle, así en plan vuelta y vuelta. Es como si de repente no existiera ninguna otra cosa en el mundo y uno solo viviera para reproducir esa insana obsesión cada día. Un comportamiento anómalo que tal vez esconda a partes iguales cierto desequilibrio, así como melomanía en estado puro, una suerte de enamoramiento transitorio, pero de la música. Canciones o notas que te elevan de inmediato por encima de los mortales.

Pues de esta guisa pasamos una temporada con los mexicanos Zoé, a los que veíamos como unos émulos aztecas de Muse o Radiohead, pese a que más bien suponían el equivalente en su país a esa escena indie patria en la que incluiríamos nombres como Dorian, Love of Lesbian y demás. No resulta baladí que en su recopilatorio del 2010 aparezcan colaboraciones con Anni B Sweet o Vetusta Morla, entre otros artistas de un rollo similar.


Con la vista puesta en los recordados Caifanes, estos oriundos de Cuernavaca fueron escalando posiciones hasta alcanzar la popularidad extrema de la banda de Saúl Hernández y convertirse en una piedra angular del sonido de su tierra, unos representantes absolutos de una desprejuiciada vanguardia que no reivindicaba el rock en español, tampoco sus raíces folklóricas y parecía no mostrar el menor interés por la situación política del país. Sus letras enseguida revelaban que sus preocupaciones no eran para nada terrenales y que se encontraban más bien en universos o dimensiones paralelas. La enormidad del espacio.

Casi de viaje sideral pudo resultar ese parón de cinco años que sucedió entre ‘Prográmaton’ y ‘Aztlán’, su último disco, un intervalo similar que ya experimentaron después de ‘Reptilectric’ y que sirvió al vocalista León Larregui para desarrollar una carrera en solitario con dos álbumes editados. Quizás en estos prolongados descansos resida la explicación de que su paso por la capital vizcaína apenas se sintiera con una sala a medio gas en cuanto a asistencia y con abrumadora mayoría de fieles latinoamericanos. Al otro lado del charco desde luego que son profetas.

Film Noir, desenterrando la cold wave.
Abrieron la velada los ignotos Film Noir, una formación que bajo un nombre tan sibarita ejecutaba un indie rock con destellos shoegaze que tenía su punto aunque no inventaran la rueda. Sus bases programadas y su rollo franchute recordaba sobremanera a cualquier combo cold wave de los ochenta, en esa senda iban asimismo las pintas de su vocalista con botas militares y ropa de hacer aerobic. Muchos les aplaudieron, para pasar un breve rato, ni tan mal.

Y con el ánimo dirigido a los originarios de ultramar, Zoé salieron a escena entre el ritmo animado del “Cuidadito” de María Victoria, todo un emblema de la canción tradicional mexicana que a los de fuera por lo menos nos parecía bastante gracioso. Los más objetivos tampoco entendimos demasiado el griterío que se montó cuando irrumpió el carismático León Larregui con aspecto de intelectual de los años 60.

Dieron cancha en un inicio a su material más reciente, algo que a nosotros no nos entusiasmó, aunque las letras se corearan a pleno pulmón. Por ese motivo, el repertorio nos resultó un tanto pobre y anodino al comienzo, sobre todo si nos daba por pensar en la cantidad de temazos que se estaban dejando por el camino. “Nada” rompió esa dinámica monótona, a la par que incrementó las ganas de desparramar del personal, que ya eran elevadas de por sí, y “Poli” siguió en esa senda, a pesar de que incorporaran cierto aire country. “Una ranchera”, en opinión del vocalista.


Regresaron de nuevo a las piezas reposadas y hubo que luchar a veces para no dormirse de pie. Ni siquiera un corte con un título tan prometedor como “Fin de semana” valió para sacarnos del sopor. “Para esta canción, relájense”, advirtió León. ¿Más todavía?

“Vía Láctea” siempre nos resultó de lo mejor que han compuesto nunca por su inspirada letra espacial y su halo Joy Division, así que probablemente destacaríamos ese momento como de las cúspides de la velada. La peña se emocionó tanto que hasta lanzaron al escenario lo que parecía un móvil, que el voceras devolvió casi inmediatamente con exquisita educación. El frontman se hizo querer y no dudó en contarnos una historieta sobre su apellido de origen vasco, en concreto de un pueblo de Navarra, y preguntó a la concurrencia si esa zona de la península también se consideraba el País Vasco. La respuesta mayoritaria fue que sí, aunque suponemos que no tendrían en cuenta que algunos nacen donde quieren.


De su último lanzamiento destacaríamos “Hielo”, por su ambiente ochentero y con un estribillo reminiscente del mítico “(I Just) Died In Your Arms Tonight” de Cutting Crew, uno de nuestros temas preferidos de la década de los cardados y las hombreras. Y no debería caer en saco roto el prodigioso estado actual de la garganta de Larregui, que borda cada pieza igual que si las escucháramos en estudio. Otra cosa es ya que uno simpatice o no con su selección en directo.

En los bises se recrearon en un inicio en las atmósferas siderales antes de sumergirse en “Oropel” y rememorar “ritmos de Radio Futura”, en palabras de su cantante. Un corte que gana enteros en las distancias cortas con una interpretación magistral de León. Y “No me destruyas” propició que el voceras bajara las escaleras para acercarse a los fieles, con el sector femenino a punto de caramelo. Una oportunidad que aprovechó para derretir corazones arrancándose con “Paula” a capella.


Sin desviarse de ese camino, “Soñé” continuó conectando con la concurrencia por su rollo bailongo y esas guitarras en plan ‘Achtung Baby’ de U2. León dijo que había sido una noche “sorprendente”, quizás por el delirio de la afición, y lanzó vivas a España, a Latinoamérica y al rock antes de fundirse en el arrebato hippie psicodélico “Love”. La sombra de los Beatles en lontananza.

Pues al final fue un bolo aceptable, pese a un repertorio bastante mejorable en el que se echaron de menos “Dead” o “Deja te conecto”, entre muchas otras que podrían haber aportado variedad a tanto tema reposado. Eso sí, la profesionalidad de la banda sigue intachable y no conviene olvidar que en su país han adquirido tal envergadura que hasta se utiliza el término “Generación Zoé” para denominar a esos jóvenes a los que no les interesa la política y prefieren vivir el día a día. El “no future” o “carpe diem”, como lo llamaban antes. El sonido del espacio.

TEXTO Y FOTOS: ALFREDO VILLAESCUSA